sábado, 30 de agosto de 2014

Miguek Hernández “Nanas de la cebolla”

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.

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antología poética de miguel hernández - WordPress.com

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ANTOLOGÍA POÉTICA DE. MIGUEL HERNÁNDEZ. Material elaborado por el Departamento de Lengua y Literatura Españolas del Instituto Damià Campeny, ..
Una app ayuda a preparar la beatificación de Monseñor Álvaro del Portillo
30 de agosto, 2014. La ceremonia será el 27 de septiembre en Madrid y se estima que 100.000 personas acudirán.  Leer Más

Guión Litúrgico 5. Domingo 31 de agosto.

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Evangelio del día, 30 agosto

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar cuentas con ellos.

Comentario al Evangelio de hoy, 30 agosto

¿En que estaría pensando Pablo cuando escribe a los de Corinto y les define como “necios y débiles, gente baja del mundo, despreciable, que no cuenta”? Y, ¿cómo lo recibirían ellos? ¿Cómo un piropo? Seamos sinceros: ¿Cuántas veces nos sentimos bien de “ese lado”? El lado de los que no cuentan, de los necios, de los despreciables y débiles… Incluso quizá tenemos que preguntarnos si alguna vez hemos estado de verdad en ese lado, de lo contrario, podemos emocionarnos espiritualmente al leer la Palabra, pero podemos descafeinarla y no percibir la radicalidad que tiene.

Érase una vez... El pescador y los peces grandes



Un pescador al tirar de la red sacó a tierra los peces grandes, pero no a los pequeños que se le escaparon al mar escurriéndose entre las mallas.

Moraleja: Así como las personas de poca importancia pueden pasar desapercibidas sin problema, las de mucha fama no se escapan del juicio de sus semejantes.

Autor del cuento: Fábula de Esopo